martes, diciembre 12, 2006

SENTIDO DEL TACTO

Capítulo II
-Si yo tuviera la oportunidad de volver a estar con ella, no devolvería el tiempo, lo que vivimos ya quedo en el pasado-; dijo Andrea mientras sus grandes ojos miel brillaban intensamente, reflejando la luz de la luna en cada una de sus pupilas.
Camila escuchaba atentamente a esa misteriosa mujer que acaba de conocer. No podía encontrar la afugia que cortaba la voz de su amiga de toda la vida, que en las ultimas horas había desnudado su alma y se había convertido en una completa extraña.
¿ Por qué? – dijo Camila bruscamente-.
¿ por qué, que? - respondió Andrea confundida por la pregunta.
-¿ Por que no devolverías el tiempo para estar con ella... no que la querías tanto?-
- y todavía la quiero, pero ella cometió un error muy grande que no podré perdonarle nunca-
- ¿cuál error?-
- no quiero hablar de eso, mejor vamos a tomarnos algo a mi casa, no me gusta estar aquí-.
- como quieras, a mi me da igual-.

En toda la noche Camila no pudo dormir pensando en la historia que le había contado su amiga en la tarde, nunca imaginó que pudiera ignorar totalmente quien era la persona con que había compartido toda su infancia y lo que llevaba de su adolescencia.

-¡Alò!-
-¿Camilla?
¿si? – respondió esta entre dormida-
-¡Se suicidó!-
-¡quien! –
- Juliana-.
Camila cerró los ojos y recordó a su amiga, a la payasa de Juliana, con sus ojos entre verdes, azules y grises que nadie pudo nunca definir, su pelo rubio y completamente liso , sus kilitos de más que la hacían ver mas simpática de lo que era. Después recordó esos largos y gruesos brazos que siempre estaban dispuestos a abrazar a quien lo necesitara.
Juliana era la mejor amiga de Andrea y Camila, también la de Juanita Tatiana, Alejandra y Sofía. Juliana era la mejor amiga de todas las del colegio, era de esas a las que todo el mundo quiere, de esas fuertes que nunca lloran, que siempre tiene las mejores notas y que parecen tener la vida perfecta.
Camila miró el reloj, eran como las dos y media de la madrugada, subió al cuarto de su papá y le contó la noticia. Los dos se vistieron y salieron para la casa de Juliana.
Cuando la criada abrió la puerta se encontraron con un cuadro totalmente patético, la mamá de Juliana sentada al lado de las escaleras que comunicaban la sala con el comedor, con su hermana al lado dándole algo en un posillo caliente y el cuerpo de Juliana en la sala cubierto por una sabana. Detrás de Camila y su padre entraron un montón de policías a la casa.

No hay comentarios: