“ La existencia humana es la actualidad, el momento presente, la realización de unas posibilidades que revelan las cualidades del hombre”.
(pensamiento común en los filósofos existencialistas)
La mayoría de las personas se pasan toda su vida buscando en cosas descomunalmente grandes, un sentido para su vida, pero no se dan cuenta que el verdadero motivo por el que estamos en este mundo puede ser del tamaño de la cabeza de un alfiler, pero que siempre tendrá una repercusión tan profunda como cualquier de los cuatro océanos.
A diario nos perturbamos patéticamente buscando un fundamento a nuestra realidad, sin caer en cuenta de que la única forma de hallarlo será viviendo.
Verbigracia, de esto trata la obra “Niebla” escrita en 1914 por don Miguel de Unamuno. Esta novela de amor gira en rededor de un personaje “Augusto Pérez” que durante toda la obra se cuestiona por medio de monólogos, sobre su propia existencia. El protagonista de susodicha narración vive en un constante cuestionamiento tal que lo lleva a cierto estado de depresión que lo arrastra a una crisis de su fuero interno, construyendo en su mente pensamientos abruptos dignos de un suicida. La razón es una facultad inútil en el existencialismo; en las filosofías de los grandes pensadores tales como Sartre, Nietzche, Heidegger o Ponty se da a entender que ésta solo explica un sector muy reducido de la realidad, y es por esto que individuos, como el personaje citado, después de hacerse un sinnúmero de preguntas sobre su ser, pierden el entendimiento y piensan en la inmolarizacion.
Si la existencia humana es la actualidad debemos dedicarnos a subsistir solo así encontraremos el verdadero motivo por el cual somos parte de la creación.
Cuando nacemos aun nada esta escrito, es por esto que no debemos adelantarnos a lo que nos espera. La vida de cada individuo tiene un sentido y, solo con el tiempo y la experiencia, esta niebla, de la que se habla en la obra que se ha mencionado, se puede dilucidar.
En la novela no solo se refleja el pensamiento existencialista de un personaje ficticio, también se percibe un espontáneo raciocinio sobre “el yo humano” por parte de don Miguel De Unamuno. Al final de la obra se suscita un conflicto interno del autor, donde salen a flote todos sus pensamientos inconclusos y se sumerge al lector en un piélago de ideas controversiales entre el autor y su protagonista.
Es al final de la novela que nos percatamos de la significación que tiene para Unamuno la existencia de un ser supremo que nos da la inmortalidad. Don Miguel utiliza una amalgama de realidad-ficción para dar a conocer al lector la poca importancia que tiene la vida si el alma muere. Unamuno crea una situación muy particular en donde el personaje ficticio de la obra, Augusto Pérez, goza de un diálogo con su creador con ocasión de exigir una explicación al motivo por el cual había sido poseído por la niebla.
Para morir hay que vivir, para vivir se necesita de un cuerpo y un alma, si el alma muriese la vida no tendría sentido; para que el alma sea inmortal necesitamos que nuestras cualidades sean reveladas, por ende debemos aprovechar cada instante de nuestra existencia, así, encontrando sentido a la vida, lograremos ser inmortales.
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