lunes, noviembre 06, 2006

YO SOY LA MORSA (PESADILLA)



- ¿Ustedes son parte del sueño, o me pueden ayudar?-
- Pregunté a los porteros – quienes no estaban salvaguardando el habitual edificio de chapinero alto, ahora protegían dos torres enormes adornadas con letras luminosas estilo las vegas- mientras corría buscando alguien que me ayudara a despertar.
- No señorita, no podemos ayudarla – me dijo José con la vos chillona y aletargada que solía saludarme todos los días.
Pero yo no pude seguir con mi carrera desenfrenada en busca de ayuda, pues antes de alcanzar a pensar en cualquier cosa, ya estaba otra vez debajo de las cobijas de la cama de mi papá, viendo un imagen estática en donde el arrume de cobijas ocupaba la mitad de la pantalla de mi mente y en la otra mitad se veía un tercio de la pantalla del televisor y tres parlantes diminutos encima. Lo que más me preocupaba era que a las once tenía que ir a clase de economía, y no podía ver el reloj. Usualmente el reloj estaba sobre la mesa de noche a la derecha de la cama. Y pues yo estaba dormida en el costado derecho del lecho, sabia que a lado mío estaba el reloj, pero no lo podía ver, no podía girar 30 grados para mirar el reloj, me era imposible. Entonces empecé a entrar en desesperación, a usar todas mis fuerzas para intentar moverme, la imagen seguía inmóvil pero intentaba distorsionarse un poco, no sé si eran efectos del director de mi sueño, o era que algo estaba fallando en mi cerebro, el hecho , es que no le di importancia y seguí esforzándome por moverme, hasta que lo logré, pero ahora la imagen estática se postró en un solo ojo – tal vez el derecho, pero no estoy segura- y el otro ojo quedó completamente ciego, no podía ver absolutamente nada. Empecé a caminar por toda la casa y a tropezarme con todo, y al notar que la imagen permanecía estática, supe que todavía estaba dormida. Automáticamente volví a la cama de mi papá, estaba acostada, con la misma imagen en mi cerebro, pero esta vez – muy valiente por cierto- decidí que el sueño no me iba a dominar a mí, sino que yo iba a abordar los sucesos, y empecé por cerrar los ojos, para quitar esa maldita imagen de la pantalla de mi cerebro que ya se estaba manchando de tanto tiempo durar paralizada.
Pero cuando cerré mis ojos, instantáneamente recordé que tenía que despertarme para ir a clase de 11, entonces abrí los ojos, para sorpresa mía, aquella imagen que tanto me había atormentado los últimos segundos que habían transcurrido en mi sueño, o pesadilla, había desaparecido, ya todo parecía normal, entonces me dispuse a mirar el despertador, que como ya lo mencioné solía estar al lado derecho de la cama, y pues ahí persistía, pero toda mi tranquilidad se derrumbó cuando vi el 11:00 en números grandes y rojos en la pantallita del reloj. Yo tenía que estar a las 11 en mi universidad, treinta cuadras que tenía que atravesar instantáneamente, entonces rápidamente mandé una señal a mi cerebro - de esas que mandamos inconcientemente cada momento de nuestras vidas – para levantarme de la cama, pero fue imposible, volvió la imagen, la de el arrume de cobijas y el tercio de la pantalla del televisor con tres parlantitos encima, no lo podía creer, estaba todavía dormida, y mi angustia empezó a crecer y a crecer, creció tanto que mi sueño iba a reventar e iban a volar pedazos de sesos por toda la casa, entonces me puse histérica y empecé a gritar para que alguien me oyera y me despertara, pero nadie me podía oír, la voz a penas lograba llegar a mi boca, pero no podía salir intentaba moverme y tampoco lo conseguía, así estuve un rato, hasta que me acordé otra vez del reloj, rápidamente abrí los ojos, giré mi cabeza hacia la derecha y vi que eran las 11 y 10, me desperté, volví a mirar el reloj, eran las 16 y 45, encendí el televisor, - de esa manera no me volvería dormir para seguir en mis pesadillas -, y ahí estaba, Jhon Lennon sentado sobre un cornflake.

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